martes, 1 de noviembre de 2016

1-Nov-16: El día de todos los Santos



¿Por qué fingir la felicidade si la felicidade viene por sí sola y es símbolo de fidelidad, de amor y de fe?

La felicidad es un estado (que nunca un sentimiento) en que el individuo siente, de repente, un estado de lucidez, iluminación, sosiego, remanso, y energía vital.

La felicidad no debe ningún quehacer con el tener o el haber, sino más bien es una cuestión de ser y de hacer; única y exlusivamente; más allá de las fronteras de la intelección, el vigor o poder, y de la posesión (auto-posesiva) de algún alguien o algún algo.

La felicidad es esencialmente amor y el amor es esencialmente dar, darse, entregarse y donación.
Pero el amor y la felicidad también tiene que ver directa o indirectamente con la capacidad del individuo para aceptar que, aquella acción, puede y debe ser correspondido y, por tanto, debe estar dispuesto a aceptar: estar dispuesto a recibir toda muestra de cariño que surja de sí para con el otro y venga de vuelta.

Es necesario notar que, en suma medida, el mayor imposibilitador de la felicidad de uno siempre fue, es y será uno mismo. Es por aquella obstinación (idea fija y obsesiva trazada y fraguada por el orgullo; fruto de la sinrazón, la codicia, la envidia y otros demonios interiores mutuos). Cada vez que uno se cierra a la gracia que puede atraerme el regalar/regalarme por amor (luego, sin recibir ni esperar nada a cambio), uno se encuentra cerrando la puerta a toda clase de felicidad. Luego, por lo tanto, el orgullo (el ego), encerrándose en sí mismo, es el daño mortal más grave que pueda acometer, cualquier alguien, hacia uno mismo. Y es que normalmente el orgullo, la envidia/avaricia/lujuria conspiran junto con la ira para hacérnosla pasárnosla muy mal, y encerrarnos sobre nosotros mismos; bloqueando fuera de nosotros toda capacidad de dar o recibir amor (luego, felicidad); y encerrándonos juntos, en abismo, con el odio, la tristeza, el miedo, el dolor y estando solos. No hay nada que crezca encerrado ni en ese lugar oscuro, luego, sólo aquello que brilla dentro de ese abismo son las ganas de asesinar, violar, trampear: hacer un acto posesivo que marque, desde adentro, que todo lo que se halla afuera se encuentra dentro de un error y que lo único cierto es lo que Yo ('Je') digo.

Y esta es la trampa del onanismo físico, emocional, psíquico y espiritual.

Nada que sea salir de este abismo nos podrá llevar a experimentar una libertad (lejos del libertinaje), la felicidad, el amor, la alegría, la gratitud, el amor, el Todo gratuito que nos regala Dios o la Naturaleza.

Porque tanto Dios como la Naturaleza aborrecen el suicidio.

Y encerrarse sobre, o en, sí mismo es sumamente mortal. :)

No hay comentarios: