miércoles, 17 de enero de 2018

Pasos de gigantes (Bacilos)

Lamentablemente existen muchas ocasiones en las que me pareciera mucho más importante parecer inteligente, que ser feliz; o parecer inteligente que decirte “te amo”.

Dice San Pablo, en una de sus cartas a los corintios (capítulo 13), que el Amor todo lo puede, todo lo excusa, todo lo cree, espera y soporta, que el Amor no acabará nunca. Que la Fe y la Esperanza (los otras dos virtudes teologales) habrán de caducar y carecer de valor (en cuanto llegue el destino final), pero el Amor no perecerá jamás.

San Juan en su primera carta explica que el verdadero Amor echa fuera el miedo; que purifica, sana y salva: Dios es Amor y la mayor manifestación de su Amor (epifanía) es nuestro Señor Jesucristo: el Rostro o la Gloria del Padre. Es decir (JC), es el amor al prójimo (la caridad y la misericordia) la vía y el medio por el cual podemos vivenciar el Amor (Dios), y, con ello, recibirlo. 

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No estoy aún seguro de ser lo que soy o de ser lo que debería ser; o del tiempo o la forma en que habré de corresponder a este cambio y a esta transformación cálida y cualitativa dentro de mi ser. Sin embargo lo que sí entiendo es que es importante el cambio y que lo más saludable es continuar así. Aún me gusta bluffear (cada vez menos y cada vez me duele y me molesta más el insultar a la gente e intentar autoengañarme), o explorar distintas vías de acceso, respuestas alternativas o maneras para responder, hacer malabares y buscar misterios que resolver.
Por otro lado, mi vida no es más lo que pareciera antes: trabajo en una cocina, asisto diario a misa y trato de hacer oración, asisto diariamente a mi grupo y trato de hacer servicios de carácter social y/o espiritual. En mis ratos libres trato de estudiar para dar talleres de oración, leer un poco de teoría, historia, filosofía y, bueno, tratar de llevar a cabo y vivir la investigación todavía por terminar. Pienso constantemente en ti, pero no te interrumpo por temor y porque quisiera dejarte libre (es decir, si volviéramos a vernos, que sea por tu propia deseo y elección), y porque quiero que te vaya de lo mejor dondequiera que estés y no tuvieras que atarte a ninguna situación o traba metafísica. Puesto que lo bueno (siempre, siempre, siempre) es enemigo de lo mejor. Y el desarrollo del intelecto, los condicionamientos y las transformaciones sensibles son esencialmente importantes en un tiempo de incapacidad y dessujesión espiritual. Oh, claro.., y aparte de estudiar, trabajar y tratar de trabar una relación en silencio, escucho música y compro libros. 
Y te dedico una lista en Spotify cuyo título son tus tres iniciales en orden. Puede que te agrade también la de 11-2.50, por si la quisieras escuchar.
Por último, y tratando de ser sincero, ya tenía ganas de volver a escribirte. Pero no sé si estés devuelta por acá o si apenas vayas arrancando el PhD desde cero en la Washu. Creo que debía mandarte algo este diciembre a tu hogar. En fin. Las cosas suceden por algo y (tanto ello como su razón) de eso no soy responsable yo. 😃😊🙂🙂
Cuídate, pequa, cuídate muchísimo. Te amo. 😊🙂😊😘

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